Ideario del Centro

1885, Sanlúcar de Barrameda – Cádiz, un escolapio gallego, fiel seguidor de los pasos de Jesús y de José de Calasanz, después de recorrer el mundo como maestro y científico, se hace consciente de la necesidad de escolarizar a las niñas en una sociedad en la que la igualdad de oportunidades apenas se consideraba algo digno de discusión.El Beato Faustino Míguez,impulsado por el Espíritu, da entoncesrespuesta a esa necesidad social iniciando una nueva obra: la Congregación de Hijas de la Divina Pastora, con el fin último de dedicarse a la educación integral de la infancia y juventud.

Propone una educación en valores humanizadores, dirigidos a la persona en todas sus dimensiones: intelectual, afectiva, social, corporal y ético-religiosa. Una escuela anunciadora del mensaje de Jesucristo y orientada hacia la formación integral bajo el lema PIEDAD Y LETRASpara educar su saber, su querer y su hacer en clave evangélica.Descubre entonces en el niñola riqueza mayor por la que vale la pena entregar la vida entera y propone un estilo educativo basado en el respeto, la bondad y el amor hacia el alumno.

Un camino de misión iniciado hace más de un siglo y compartido entre religiosas y laicos, con una esencia y un carisma fundacional que aparece en nuestros días con plena vigencia a pesar del paso del tiempo y que sigue siendo guía y fuente de inspiración para todos y cada uno de los que formamos parte de esta familia calasancia.

Para la escuela calasancia, educar es suscitar en los niños el amor a la verdad, porque ella es la que educa. El educador se convierte en alguien al servicio de la Verdad, empeñado en la tarea de hacer libres y felices a los alumnos a través de la pedagogía personalizada.

Aplicamos distintos programas de estimulación desde edades muy tempranas, orientados a desarrollar las capacidades, inteligencias y talentos de todos y cada uno de nuestros alumnos desde su propia realidad y con especial atención a aquellos que tienen más dificultades. Les enseñamos a ponerlos al servicio de los demás a través del trabajo en equipo y por proyectos, en donde el educador es acompañante y guía de un aprendizaje significativo que trae el mundo real a las aulas, aplicando tareas competenciales que les ayudarán a resolver en el futuro situaciones en donde utilicen y apliquen el conocimiento (pedagogía del amor, el acompañamiento y del estímulo).

Porque todos somos diferentes y en la diferencia está la virtud, el compartir y trabajar en cooperación con los demás hace que la visión de comunidad sea más importante que la visión individualista (pedagogía de “los contrarios” armonizables y del ejemplo). El camino únicamente tiene sentido si lo podemos recorrer acompañados.Crear un clima de amistad en cercanía y distancia, en comprensión y exigencia, que permita al niño o al joven el descubrimiento y la aceptación de sí mismo, de sus propias posibilidades y límites e inspirar amor y respeto en los alumnos para encaminarlos hacia el bien y la verdad, es lo que va a hacer de ellos en un futuro, personas críticas y responsables, capaces de aportar respuestas coherentes y sensatas que ayuden a la mejora de la comunidad.

 Porque vivir es elegir (pedagogía del discernimiento). Discernir lo necesario de lo superfluo, siendo coherente en sus decisiones y no dejándose manipular por las presiones de la sociedad. Pensamiento que construye para el bien de todos, en el respeto, el amor y la confianza en la bondad del ser humano. Espíritu emprendedor y pensamiento crítico en favor de los demás y en favor de la construcción de un mundo tal y como lo imaginó el Beato Faustino Míguez.

  

Es la forma de expresar la dimensión integral de un proyecto educativo que quiere hacer crecer juntos al hombre y al cristiano.

 Es educar en la Verdad, la Verdad de Dios y la verdad de la ciencia humana.

 

PROPOSTA EDUCATIVA - INSTITUTO CALASANCIO

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