¡Felicidades Calasanci@s del mundo!

8 de marzo  Festividad de SAN FAUSTINO MÍGUEZ

En un día tan especial como este para todos los que sentimos  y vivimos cada día nuestro Ser Calasancio, nada como recordar algunos de los fundamentos de nuestra escuela para entender el porqué  y el para qué estamos aquí.

Entender cómo nuestro querido fundador el Padre Faustino Míguez de la Encarnación concibió la escuela y la vida es básico para poder compartir el Carisma Calasancio y ser capaz de llevarlo hasta los confines del mundo y del alma.

San Faustino Míguez entiende la educación como un derecho intrínseco a toda persona humana, un instrumento básico e ineludible para su desarrollo pleno y un bien necesario y obligatorio para todo ser humano. Su fin último consiste en ayudar a la persona a descubrir los valores fundamentales de la existencia  (en qué consiste la felicidad, el amor, la libertad, la salud, la dignidad), y tiene como objetivo articular una sociedad solidaria y justa, tolerante y pacífica.

La bondad y la cercanía, el respeto y la amabilidad, la entrega y la capacidad de animar y alentar a cada uno de sus discípulos, son gestos que revelan y marcan su tarea como maestro y educador.

Para la consecución de estos objetivos propone un estilo educativo que impregna todo el ambiente y estructura de la escuela. Es un proceder educativo que conforma el estilo pedagógico de un colegio calasancio, basado en la pedagogía del amor, del estímulo, el discernimiento, el acompañamiento, la pedagogía de los contrarios armonizables…

Describe las cualidades que ha de tener un educador: la paciencia, la comprensión, la sabiduría, el celo apostólico, la generosidad, la humildad, la sencillez…Por tanto, el educador calasancio está llamado a difundir el amor de Dios entre los niños y los jóvenes, entre los sencillos y pequeños; y a ser instrumento del amor de Dios, porque el amor es lo que salva.

El AMOR es el fundamento de las Hijas de la Divina Pastora «Caridad».

El Instituto Calasancio cree en la bondad y en la grandeza del corazón humano. Esto supone seguir a Jesús, Maestro y Buen Pastor, que nos llama a salir al encuentro de los niños y jóvenes, sin más armas que la caridad, con predilección por lo más pobres y con la misión de formar en el corazón y la inteligencia de los niños la imagen de Jesús.

El P. Faustino tiene muy alto el concepto del destino de la mujer en su tiempo y este le servirá a la hora de diseñar su educación.

Define a la mujer como apóstol de la familia, parte más interesante de la sociedad, portadora de paz, alma de la familia.  En el carisma de las Hijas de la Divina Pastora late de manera especial la promoción de la mujer.

Actualmente el Instituto está presente en los cuatro continentes, y desde la humilde aportación de cada una de estas presencias, continúa con la lucha por la dignidad humana, leyendo y descifrando los nuevos escenarios para hacer presente el Evangelio.

Cuando la mujer sigue siendo marginada y no considerada en su dignidad, y por diferentes motivos de los 1300 millones de pobres absolutos, el 70% son mujeres, la misión educativa del Instituto Calasancio de Hijas de la Divina Pastora sigue siendo plenamente necesaria y urgente, nuestra Propuesta Educativa nos invita a educar «para la responsabilidad personal y colectiva, el sentido del deber, la toma de conciencia acerca de las injusticias sociales y el compromiso en favor de una sociedad más justa y fraterna».

Hemos de volver a mirar a la mujer de hoy para poder ofrecerle una respuesta y ser agentes de liberación en medio de nuestro entorno.

Como educadores calasancios, tenemos el reto de interpretar nuestra época y actualizar nuestro carisma. Un reto emocionante e ilusionante que afrontamos cada día desde la humildad, la cercanía y el cariño.

 

¡Gracias a tod@s  por haceros partícipes de la firme convicción de que

juntos podremos conseguir un mundo mejor!